viernes, 27 de junio de 2008

Santo Domingo

No puedo evitarlo, a veces detesto este país, a su gente, sus calles y sus barrios y sus monos acropolizados, americanizados y comedores de sushi, a veces también detesto la costumbre que tenemos de hacer un alboroto por todo sin resolver absolutamente nada, ver las comparsas de los zombies que no piensan y los politicos matandose como perros y gatos en todas las esquinas, a veces no puedo evitarlo, me invade la decepción y soy una más, otra más de los vencidos, de los que quieren irse y no volver, hoy es un día de esos, donde sé a ciencia cierta que la dominicanidad es un mito.