miércoles, 30 de julio de 2008

Incoherencias II

siempre he dicho que estamos un circo, nosotros con nuestros pequeños celulares y bultitos y portátiles, solo somos mimos, a su vez divididos en ramas no muy importantes, algunos entre los esclavos, otros bajo los discos rayados y viejos, otros solo atomizadores, otros pozos sin fondos... y así una larga lista que yo no me permito terminar, porque ni tengo todos los términos, ni la libertad, además, también debo trabajar, la economía y la inflación, y también debo cubrir mis necesidades, porque no me caerá del cielo una bolsa llena de magníficos billetes, y tampoco soñaré otra vez con que muero y al tercer día voy al paraíso (sueño que nunca he tenido, pero que me gustaría tener, porque al menos así tendría una puta esperanza dentro de todo este insípido correr del tiempo), y entonces que más, dime, que más que esta mezcla de hueso y sangre, que más que este amanecer nublado en santo domingo, que más que los escritores que ya murieron y nos dejaron flotando sus interrogantes, que más que aceptar como propio un espacio que no es de nadie, que más que ocupar un lugar en el plano, sin saber sobre que recta se encuentra cada criterio, que más, yo no pregunto, solo estoy aquí de paso, nada me llevaré conmigo, porque nada traje, tampoco a ti, y bien que lo sabes, como yo que te veo y no me veo.