Sucede que me quedé sin casa, no se asusten ni alarmeN, ya les cuento, le coqueteaba yo al vecino de enfrente, que no solo tenía un cierto parecido a ti, sino que eras tú, y llegando a la casa, entrando, despojandome de la vida, o sea, del bolso, me ataca un ratón volador, lo juro, un ratón con alas, se me subió en el brazo y tú que no quieres ser heroe pero lo eres, apareciste corriendo desde tu casa inventada y me rescastaste, luego paseando descubrimos sorprendidos que mi casa se había esfumado, no estabamos perdidos, lo sabíamos, pero mi casa no estaba y no estaría después de la quinta vuelta a toda la manzana, y así, queridos amigos fue como me quedé sin casa. Pero si les sirve de consuelo, luego ya no era importante había amanecido. Y sabía que tenía casa.
Ahora sí los veo el año próximo.