viernes, 19 de diciembre de 2008

Ir más allá... Los detalles, los pequeñísimos detalles

En ocasiones no se debe conformar la mente con la primera explicación, puede que no sea la correcta y puede que escarbando se encuentre con un pedazo de roca inservible pero al menos habrá hecho el intento. Y sí, saber que se hizo siempre sirve de algo, la mediocridad no debe de ser un lema ni un pretexto, ni siquiera una sonrisa, por que después que nos queda? A mí particularmente no se me puede preguntar por el sentido de que los sapos canten, pero si me gusta saber que al menos lo que he hecho esta bien y de hecho bien, que el reconocimiento si nunca llega no es necesario pero si llega, bien recibido, bien recibido y aplauido, debo confesar que me preocupa, pasamos demasiado tiempo preparandonos para el ocho a cinco y la capacitación y la ortografía y hasta tejer y bordar por si los tres meses de ocio son demasiados pesados. Entonces así es, concluyo, no me gusta para nada la mediocridad.