Una lágrima de mi ojo izquierdo
y una "única" pena se ha posado en mi parpado
derecho, se balancea cual trapecista y me escucha,
me escucha lanzar un gemido insonoro,
versificado por ti que eres lo mismo que yo
cuando me miro al espejo y descubro las
arrugas prematuras y los abortos de los días
que he dormido alertagada en las brazas
insignificantes del orgullo y el olvido,
solo para ser feliz, solo para ser feliz,
y tú, tú casi infame, casi cuadrado,
sigues sin estar, hasta que así lo decidas.