Es martes, el día se acerca y yo no puedo hacer nada para evitarlo. Los días son así vienen y pasan, pasan y vienen. Como si fuéramos carros que transitan sobre palabras, horas, atarde-ceres y almuerzos a la hora de la cena, luego irse a la cama, y luego, despertar otra vez. A mi por ejemplo me molesta no entenderlo todo y no tener todas las respuestas. Me la paso arrancándome las canas, por el placer de no verlas y de no ver la cara de la gente cuando lo descubre. Me entretengo, debo volver al trabajo. Hasta más tarde cuando pueda terminar esto.