Iba a empezar escribiendo alguna cosa, luego en el proceso de la espera y el teléfono y los emails que entran y salen, lo olvidé completamente como si nunca me hubiese pasado por la cabeza tal idea, la única razón por la que estoy escribiendo es porque la ventana ya estaba abierta, no podía hacer más, solo escribir. Había un hueco enorme en mi cabeza, quizás si empezaba por amarrar algunas palabras desaparecería.