A veces pienso profundamente en mi padre, pero es un lejano recuerdo, no salí de casa con maletas, cajas, ni nada, solo un día se fue la pequeña, incluso mucho antes de eso, quizás la primera vez que extendí los brazos a un viaje y los dejaron partir.
Pensé que sería nómada que viajaría por todo el mundo sin rumbo ni ataduras, a veces comería algo inusual o dormiría en una almohada ajena, en su lugar, tengo casa, cama caliente y platos por fregar, no puedo ser mas feliz ni lo necesito.
Lo que fue de mi, fue justo lo que necesitaba que fuera y generalmente extraño a mi padre, sobre todo cuando escucho a Serrat como ahora, no puedo evitar desear una juventud eterna, a pesar de todo, a veces lo único que quiero es recostar mi cabeza en su regazo y sentir la seguridad de la primera ciega niñez.