viernes, 12 de abril de 2013

Escuchando a la trova me vienen ciertos recuerdos, el buen cigarro, por supuesto, pero más las tardes en la zona en algún banco, cada recuerdo por alejado que esté, de estar, porque aún conservo algunos instantes de felicidad y de tristeza, aunque otros se hayan desvanecido bajo los efectos aplastantes de las píldoras y las convulsiones, regresa a la zona, a los arboles con sus ramas y al parque de las palomas, como cuando vi a mis padres y mis sobrinos y a mi hermana, mi hermana a la que tanto admiro y quiero, o como cuando vomite terriblemente abochornada en las escaleras que miran hacia el río, y que ignorante me siento ahora, mientras escribo porque creo que es el Ozama pero me gustaría que fuera el Isabela, quien sabe, lo he puesto solo por joder porque en realidad no importa como se llame ya que una vez bautizamos a ese río como Sena, para que no hubiese duda de que yo no era la maga y tú, gracias a lo que fuese, no eras Oliveira, aunque te pareces un poco, en lo cruel sobre todo, pero no, eres real, carne hueso, instantes en la zona, así tengo yo a la zona, enlazada terriblemente a tus ojos y a tu boca y a tus manos que siempre me agarran cuando vamos caminando, como la vez del hilo de luz o como la vez de la terrible cena de año nuevo, sentados en un bar, como dos personas que se quedarían para siempre atrapadas dentro de sus diferencias, como ahora, por ejemplo, que no estamos en la zona, ni iremos y las diferencias están sobre la mesa, en el silencio que profesas, en mi absurda alegría por creerme que las cosas son de una y no otra forma y que ya no más lágrimas o viejas cartas rebuscadas en el email, porque sepan que ya nadie manda cartas como en el amor en los tiempos del cólera  ahora la gente se escribe email, se habla por wsap, manda un pin, un mensaje de facebook, un privado en twitter y por ultima instancia una sms, la modernidad trae muchas cosas, como la zona, que tiene calles adoquinadas y también domingos de son, si, sobre todo domingos de son, allí bailamos una vez, o dos o tres, quien sabe, pero más la vez en que nos reímos y abrazamos y perdimos el ritmo porque vos corazón me llevas a la zurda y yo soy derecha, quien sabe si esa es la cuestión de todas las cuestiones, de este silencio, de esta paz, de esta soledad no requerida.

Me diluyo en este instante en que solo escribo, recuerdo los examenes por segundo y hasta me duele la cabeza de pensarlo o me da sueño, quisiera que este día también fuese un día de zona, a ver si al menos nos veo otra vez.