Platón afirma en El Banquete, que inicialmente todos los seres humanos eran poderosos seres andróginos con cuatro manos, cuatro piernas, dos caras idénticas en una sola cabeza y cuello, cuatro orejas, y dos conjuntos de genitales. Cuando estos hermosos seres trataron de derrocar a los dioses, Zeus los dividió en dos: hombre y mujer, y creó el deseo innato en los seres humanos de buscar a su otra mitad.