Repetimos los mismos errores, la conducta sigue ciertos patrones, unos aprendidos, otros heredados, sin darnos cuenta, nos encontramos, como yo ahora, escribiendo, o pensando, o teniendo una fuerte discusión con nosotros mismos sobre cuál es el camino, si tu boca o la mía. Pero ya sabes que no todo es poesía y que no puedes vivir a un costado de la realidad, este mundo, este ahora, esta idea que corre entre mis dedos y mis ganas de cerrar los ojos y abrirlos el domingo, son la realidad, no otra, no esa que quieres o quiero, la que imaginas o imagino...
y sí mientras una araña agoniza ante el ataque de un insecticida yo soy participe de ello, pues no.
Que fácil sería si pudieras imaginarme, saber como son mis huesos o mis ideas, pero más mis idas y venidas de la ficción a la realidad.
A veces sueño, otras anhelo, a veces, vuelvo a ser humana, como decía el filosofo, demasiado humana, y yo agrego, con demasiados desperfectos.