Pero es mentira,
le tengo miedo a la oscuridad y
a las cucarachas que me salen de la boca y
recorren las paredes mientras duermo, de repente,
como si supiesen o adivinasen que estoy ahí.
No tengo miedo de nada,
y es verdad, lo sé,
sobre todo cuando despierto y creo consciencia de estar viva,
o cuando sueño y dentro del sueño, despierto y vuelvo a despertar,
y sigo soñando.
También a veces entre convulsiones, cuando en un momento
de lucidez veo a Santo Domingo desde cualquier nube.
Pero no, no tengo miedo,
mentira y verdad, falacia y realidad,
la vida no me parece una montaña, ni la montaña me parece
estar repleta de vida, la voy colocando y también dando vueltas
y me alejo porque no lo entiendo, no puedo leerles los labios,
ni sentir el beso, ni la pluma, ni los versos, ni siquiera felicidad.
Parece imposible con tantas fobias
y papeles por todos lados, niña,
tu que escuchas,
no temas,
eres viento,
camino,
sonrisa.
Ya verás niña,
inmensa, infinita,
tú que lo sabes,
la realidad cambia y se transforma
con cada decisión,
con cada palabra que no sale de tu boca,
olvídalo, ahora mismo nada importa.
Para Yde, mi pobrecita.