jueves, 25 de junio de 2015

Conclusion

El ciego no es ciego porque quiere,
pero suerte tiene, duele bastante ver
este mundo y sus contrariedades.

Me negaron la venta de un par de mangos,
le dije feas a las cerezas del dependiente,
lo convencimos una amiga y yo maga comprando cuatro.

Los ricos o están lo suficientemente locos
para hacer algunas de las cosas absurdas
que hacen o saben aprovechar muy bien la tecnología.
¡Pobre de mi o pobre de ellos!?

La falta de nicotina te lleva
de la depresión a la euforia,
y viceversa,
pero para la última
hacen falta grandes proporciones
de chocolate.

Finalmente, la vida es una hija de puta,
pero,  ¡como nos encanta!