miércoles, 17 de junio de 2015

Invitación

Y ahora qué, no lo sé bien, pero creo que el porvenir me depara una sonrisa. Agrégalo a tu lista, ponle fecha y lugar? No importa nada, solo sé que habrá un destino esperándome.

Cuando veo tus ojos me resultan tan familiares, tan míos.

Con el tiempo he concluido, primero que la felicidad no existe y tampoco el futuro, puedes hacer planes y quizás se materializan, pero puede, que esos planes, no resulten o nunca se lleven a cabo. A pesar de esto, buscamos de forma continua la felicidad y planificamos para un futuro, entonces, siendo así, aceptando este hecho, nos queda responder una pregunta: Qué haremos?

Cuando veo tu sonrisa, me alegra el alma, la existencia.

A veces pienso en todos esos libros que me rodean, en el encierro  mismo al que me someto, sé que es una elección, pero quizás, solo quizás sea hora de salir y disfrutar cualquier cosa que surga de ello.

Cuando veo quien eres, me resulta imposible no amarte.

El camino desde el las escaleras, el teatro, el museo hasta el día de hoy, ha sido largo. El camino, desde la George Washigton, hasta el día de hoy, ha sido quizás muy corto. El camino, desde el día en que decidí quien era, hasta el día de hoy, ha sido difícil. Creo que es hora, el camino se ha acortado, se ha hecho imposible y el reloj ha marcado el punto definitivo, que no es final ni es suspensivo. Quizás, solo quizás, muera mañana, pero quizás, no lo haga, entonces porqué morir cada día en incertidumbre, complicándome, por qué, te preguntas.

Cuando veo mis ojos, mi sonrisa, quien soy, me resulta imposible, no sentir esto que siento.