Yo no se si se le puede llamar vacaciones a estos días, la realidad es que no soy una persona que encuentre como disfrutar el tiempo libre, hace varios días estoy encerrada en mi habitación y para lo único que salgo es para comer habichuelas con dulce y fumarme un cigarrillo.
Hoy el dolor de cabeza me vence, me escupe en la cara y se burla de mi, no importa el yoga que haga, la meditación o la cantidad té de tilo con manzanilla que consuma, al parecer ha llegado nuevamente para quedarse, yo que soy masoquista lo recibo y no voy al neurólogo, trato de combatirlo por mi cuenta y cuando ya no aguanto más me acuesto a dormir. Digamos que le tengo más miedo a la consulta con el medico que un par de pinchazos en la cabeza, después de tantos años de padecimiento lo mas lógico es que acepte que es parte de mi, pero en momentos como estos en que me disgrega las ideas, lo odio.
La mañana transcurrió normal, me convertí en peatón por no querer gastar, tomé dos carros públicos para ir a una escuela publica, con el perdón por la repetición pero no cabía otra cosa aquí, allí encontré a niñas y niños corriendo despavoridos y una señora en una ventanilla a la que solo le podía ver los dientes, ella no me entendía y yo no la comprendía, al finalizar nuestro pequeño intercambio de ideas, años e instrucciones, salí con menos informacion que la que tenia, haciendo cuentas de años que no recuerdo y procesos que me agotan.
Por alguna extraña razón termine en la zona colonial, caminando en una manana nublada que luego se convertiría en un infierno caliente y picante como cualquier dia de verano en la isla y no de primavera.
Voy a detenerme para escuchar una cancion y dormir, el dolor de cabeza es unico e insoportable.