Te escucho en las noches
diciendome alguna incoherentecoherencia,
aún hambrienta de ti y de mi,
sedienta, somnolienta, desvistiendo
la soledad que se va escurriendo
de la cama.
Te escucho, como si
no lo hiciera, queriendo que este esqueleto
sea de metal y tus
herramientas no le maltrataran.
Me pregunto, a dónde irán realmente
los sueños y el amor cuando despertamos.
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