Ya no quiero escribir poesía,
no quiero derrumbar ni rehacer
el mundo en un papel,
ni tras una pantalla inerte,
no, para qué?
Y vos con tus preguntas
sin respuestas, recién sacadas del horno.
Y a mi que me sumerges
en el sueño eterno de los litigios
y las serpientes de tres cabezas
que se deslizan entre los
escombros del tiempo, mi tiempo.
Ya no quiero escribir poesía,
ni sentirla latir a la hora de irme
en este intento de ser fabula
o parecerlo, al menos, quererlo
cuando cae el sol bajo la pantorrilla del
mundo, cuando se deja ver la luna
por la mirilla incrédula de algún telescopio o
político recién apresado,
no así no...
Y tú, bajo que piel ahora acurrucarás tus dudas?
bajo que manta cobijaras mi miedo?
Así anduvimos todos, como ovejas extraviadas
de su pastor, buscándolo, pensando que
realmente existía y que nos guiaría
más allá esta verdadera sin razón,
fuente inagotable de cuestionantes sin respuestas.
Hoy no quiero, ni por un innecesario millón
de pesos o peso, escribir una línea,
ni un verso, ni una estrofa...
hoy solo quiero
limitarme a ver la brisa caer,
o arroparme con papel cuadriculado
y abrazar mi realidad, la misma que me
empaña la irreal felicidad de estar viva.