lunes, 7 de julio de 2008

Yo amo a Neruda y el poema no. 20

Nunca fui fan de Neruda,
tampoco leí sus versos hasta tiempo
después de las primeras canas,
nunca quise cortarme las venas,
si bien odié la poesía hasta pasados los veinte,
todavía hoy, no me considero ni poeta
ni amante de la misma, más bien,
como diría un amigo, gracias por favor,
que yo, solo me dejo consumir por la hora y el trafico...
ya no tengo cigarros
y me espera un chapuson de realidad
de esa cruel y puta y fantástica realidad que te
despoja hasta de lo imposeido y luego
se burla de ti con la burla y tu cara y tus ojos.
por eso y por otras tantas cosas
nunca quise ser fan de poetas,
me gustaron los troveros,
pero una cosa era enamorarse de un
hombre que te lleva cuarenta en conocimientos
sobre comunismo, socialismo, marxismo, etc.,
y otra muy diferente era amar letras tan tristes como esas,
que aún siendo tan ajenas siempre fueron tan tuyas
tan de muchos,
por estas y otras tantas razones,
o quizás por un deseo reprimido o algún complejo,
negación o factor X, terminé enamorándome de un poeta,
a veces me veo al espejo y me pregunto que diría
Neruda de una persona sin piel, de una mujer
sin ojos, sin boca, sin manos, solo de este estuche
en el que nos convertimos y desvestimos,
que diría Benedetti si me escuchara entre gemido y gemido,
y así una larga lista de poetas, muertos y no muertos,
que dirían ellos de ese amor tan cínico y ególatra
que guardo con llave bajo la lengua.
Nada.
Es mejor así, no ser fan ni amante de nadie
más que del amante.