lunes, 15 de septiembre de 2008

y lo soñé

anoche tuve un sueño, de esos sueños que tienes pero olvidas, de los que te queda la ráfaga de haberlo soñado, mañana quizás me detenga sorprendida en la calle y me de cuenta que estoy soñando, como el día que te conté que iba caminando con alerta de tormenta y abrigo, y justamente donde hace esquina el alma con la benigno pasó, y yo me detuve, te lo conté, te acuerdas?, te dije que estaba parada, mirándolas, y el cómo caían parecía más bien un elevarse o un flotar, parecía que el otoño se había adelantado dos meses y que le había dado una bofetada a este verano pegajoso e inundado, al menos así lo percibí porque las hojas se desprendían de su rama de tal forma, solo para flotar o caer de sur a norte, me ubico porque el mar estaba tras mi espalda, y así las seguí viendo, por un segundo jugueteando a un centímetro del asfalto, parecían niños corriendo unos detrás de los otros, me maravillé, como si yo fuera una hojita también, me vi corriendo y también te vi, y pensé en contártelo automáticamente llegara y me despojara de la cartera y el trabajo, justamente después del beso, contarte que un segundo después de ser hoja fui viento, porque cuando me decidí a seguir mi camino, volvió a pasar, la brisa sacudió el árbol, las pequeñas hojitas cayeron sobre mis hombros, mi bolso y mi presente pasando. esta vez no me sentí hojita, me sentí viento, y no sé como describirlo quizás porque falto tu mano y cuando llegué el beso fue más apremiante que la luz, las hojas y la vida fuera de ti y de mi. días después de la nada a las cinco am lo recordé, agarrabas mi mano y yo llevaba tu abrigo llegábamos casi a la esquina. y si no fue ese día entonces, lo soñé.