viernes, 4 de septiembre de 2009

Tres y un Cuarto

entonces fue cuando
voltee para verle
y me vi
desnuda en la esquina
a dos cuartos de su puñal,
Preguntándome,
¿por qué tendría que rogar
su perdón si lo único que ansío
más que volar es ser devorada
por su furia?
¿por qué tendría que esperar
si lo único que ansío más que a él
es al néctar que derraman sus
costas?

entonces fue cuando volteando
para verme le vi bajo las sombras
de la carne convirtiéndome

inexorablemente en polvo.


II

enormes montañas atraviesan
tu humanidad
me permiten llegar hasta el abismo
convertirme en el vacío
me consienten ser tal cual quiero ser:
intransitable.

III

Perdón por la hora y el tráfico
de haberlo sabido habría tomado
el sendero que lleva directamente
a tu ausencia,
abrazarme al dorso de tu existencia
y susurrarte que no paro de transcribir poemas
que ya he transcrito,
que los repito palabra a palabra
para que los aprehendas,
y después también para inmortalizarlos
tras la hora del café que no tomamos
y el amor que nos rehace mientras
llueven retazos de un universo descompuesto
a nuestro lado.

IV

Me parece cursi como casi todo
pero hoy no me importa
hoy he comprendido que el absurdo
nos arropa,
que puedo bien decir
este es el poema más insípido
como decir
este es el poema maravilloso

que sustraje de mi
costilla izquierda para ti.
Punto final.