sábado, 22 de marzo de 2014

Sabina bar y la inconfundible mujer del corazón de papel

Y así entre cuidarme el escote y gritar a  coro cada tanto una canciloncita para el alma sentí y siento todavía la nostalgia de las noches en que juntó a Cotazar y Sabina me fui perdiendo de mi y del mundo. Alegre y sola.  Feliz de ser una mujer del todo libre del todo independiente sin aferros y dolores. Pero todo paso de repente y le encontré y mi corazón le correspondió y desde entonces hasta hoy no he dormido nunca más sola, ni con Cortázar, ni contigo.