Míralo, entiéndelo,
acéptalo.
Cuando pierdes un cómplice
se apaga una parte de ti,
aquello que quieres compartir,
debes tragártelo,
todo esto que duele,
debes superarlo al instante,
aquello que logras,
debes celebrarlo contigo y nada más.
Con el tiempo,
duele menos,
con la edad,
se acepta la soledad,
y lo que pensabas te mataría
resulta menos letal.
Cuando pierdes un cómplice,
empiezas a evaluar a todo
el que te rodea,
ya no puedes permitirte
perder a nadie más.
PD. La muerte nos hará libre.