Y cómo dice Pedro Guerra, me lo dijera todo con su mirada. Ay, qué afortunada seria. Si pudiese soltarme, ser yo, sentirme el centro del universo, verme en los ojos del amor y la comprensión.
Si llegara esa persona que entendiera mi humor y me mirara a los ojos, me reconociera en la distancia y la realidad. Si yo encontrara esa alma como la mía, la abrazaría y no la soltaría nunca.