Por momentos me embarga una tristeza que se complementa con unos ojos profundamente cansados.
Pienso en la que ya no existe, esa que va quedando atrás cada día, cada instante.
Por momentos soy una hoja que cae, una nube que se deshace, un viento que no sopla, una ola que desaparece en la orilla, un corazón aturdido y medio abandonado.
Durante mucho tiempo me cerré y escondí. Hoy me pasa factura: creé un mundo de ilusiones vanas, de amigos pasajeros, compañeros de cama, amigos sin derechos, sin opinión.
Por momentos solo vivo aturdida en un mundo que gira y yo solo respiro para trabajar, mientras me cuestiono a mí misma el por qué.
Busco de lejos, quiero poco, me aburro rápido.
Por momentos solo siento una profunda pena que, aunque dejo en la almohada, al despertar me recuerda que todo es pasajero, que soy humana y estoy sola en un mundo hiperconectado.