miércoles, 8 de octubre de 2025

ANSIEDAD III


Ella habita un espacio en mi pecho, como una presencia que lo arropa todo.
A veces duerme apaciblemente, como si invernara;
hay días que despierta con hambre, con sed y busca abarcarlo todo.

Ella es una presencia indeleble, que se ha hecho un hueco a lo largo de mi existir.
Por momentos me drena,
por momentos me hace consciente, me pone alerta, me prepara.
Ella es un bulto, a veces ligero, a veces pesado.

La miro desde el borde de la cama, desde la silla del escritorio, detrás de mis ojos, dentro de mí.
La miro y pienso: ¿algún día se marchará?

Ella habita un espacio en mi pecho; a veces viene acompañada de otros sin pedir permiso.
No me abandona.
Con el tiempo he aprendido a mirarla con calma, a sentirla sin ahogarme, a sobrevivir a pesar de ella.